Mostrando entradas con la etiqueta Ley Electoral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ley Electoral. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de agosto de 2014

Soñar es gratis. Un somero análisis de la última encuesta del CIS

Nos han vapuleado tanto a las izquierdas de este país, que la realidad nos desborda y cabalga mucho más rápido que nuestras propias expectativas.
https://pasaporteelectoral.wordpress.com/2014/08/04/el-psoe-se-hunde-quedando-solo-6-puntos-por-delante-de-podemos-segun-el-cis-de-julio/
Hace un año parecía que el bipartidismo era una monstruosidad tal que ya se encargarían las fuerzas de apoyo al sistema (PPSOE, sus amos económicos y los mass media que controlan) de blindarlo y perpetuarlo, y de hecho

viernes, 26 de julio de 2013

El timo de la estampita

   El PP de Castilla-La Mancha ha decidido, apoyándose en su mayoría absoluta en las Cortes castellano-manchegas, reducir el número de diputados regionales a prácticamente la mitad.
Hasta ahora, las Cortes estaban compuestas por un número de escaños que oscilaba entre 47 y 53. Con la reforma, dicho número se reducirá a un mínimo de 25 y un máximo de 35.
El ejecutivo de Cospedal quiere vender a la opinión pública que se trata de una medida de austeridad, pero la realidad es bien distinta, ya que con esta reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha el sistema electoral se convierte prácticamente en bipartidista puro, haciendo casi imposible la entrada de fuerzas políticas como Izquierda Unida.
   El sistema electoral de Castilla-La Mancha ha estado desde sus inicios manipulado por los intereses propios del partido gobernante, como ya sucedió con los gobiernos del PSOE de Bono y Barreda. Ha sido siempre uno de los más injustos del país, ya que el número de electores por escaño era ya uno de los más altos del Estado; y, además, era también muy injusto en el sentido de que los habitantes de ciertas provincias, como Toledo, estaban infrarepresentados en relación a los de otras, como Cuenca, de manera que la máxima de una persona, un voto, no se cumplía ni de lejos.

martes, 16 de abril de 2013

La Transición contada a nuestros padres, de Juan Carlos Monedero

En estas fechas tan republicanas (despuntando el 14 de abril), he estado releyendo La Transición contada a nuestros padres (Los Libros de la Catarata, 2011), un magnífico ensayo histórico de Juan Carlos Monedero.
La relectura de esta obra es pertinente hoy más que nunca, cuando están cayendo uno tras otro los mitos de la Transición, las vacas sagradas que hasta hoy día eran intocables, por mucho que se empeñen algunos. El pasado domingo sin ir más lejos (14 de abril para más señas), tras una multitudinaria manifestación republicana en Madrid, el pepero Javier Arenas se atrevió a calificar de muy miserables a quienes nos atrevemos a cuestionar la impecable hoja de servicios del Rey y la Monarquía.
Efectivamente, Monedero desmonta de manera objetiva, documentada y sistemática, uno tras otro, los mitos que el posfranquismo construyó para perpetuarse en forma de democracia light, de manera que los crímenes fueran olvidados y perdonados y todo quedara en un borrón y cuenta nueva.
Monedero denuncia en La Transición contada a nuestros padres la amnesia colectiva que nos ha llevado a toda la sociedad española a pensar que el hecho de que los jerarcas tardofranquistas se reciclaran en "demócratas tolerantes"  es suficiente para perdonar los delitos que estos cometieron, dejando que la impunidad campe en nuestro país, algo inaudito en cualquier otra democracia occidental. 

Entre los mitos más socorridos está, por ejemplo, el de que el rey Juan Carlos I salvara a España de la dictadura abortando el golpe de Estado de Tejero aquel aciago 23-F. Esta patraña, de tan repetida en los libros de texto, ha pasado a convertirse en verdad incontestada, y el Borbón, puesto a dedo por Franco, designado heredero del Movimiento Nacional, al que juró obediencia y respeto, pasó, birli-birloque, a ser el paladín de la democracia. Monedero, apoyándose en datos, levanta el velo que pesa sobre la participación del rey en el golpe, del que sería, según el autor, una de las piezas principales, junto con dos de los colaboradores más estrechos de Juan Carlos I, los militares Armada y Milans del Bosch.
Monedero hace una acertada crítica indicando cómo se sacrificó todo en aras del becerro sagrado llamado Consenso, de manera que la Democracia quedó lastrada y castrada de raíz ya no solo por el consentimiento tácito de la impunidad obtenida por los dirigentes del franquismo que se reciclaron en dignos políticos centristas de la UCD o de la derechista AP (luego PP), sino también por el menoscabo sufrido por el propio texto constitucional, elaborado no de forma coral (en sede parlamentaria), sino en camarillas que la mayoría de las veces se reducían a un tú a tú entre los representantes de los dos partidos mayoritarios, UCD y PSOE, reconstruyendo en la práctica el viejo modelo turnista de Cánovas y Sagasta.
Monedero arroja luz sobre la Historia reciente de nuestro país, sin miedo y sin retortijones ante el espantajo del consenso. Cuando habla de Gutiérrez Mellado, el héroe del Congreso, el militar demócrata que se enfrentó a Tejero el 23-F, se refiere a él, también, como dirigente que fue de la V Columna en Madrid, responsable, por tanto, de acciones en defensa de la causa de unos sublevados contra un gobierno legalmente constituido. Cuando habla de Fraga, menciona citas donde justifica el asesinato de Estado de Julián Grimau, que él firmó como ministro de Franco. Cuando habla de Juan Carlos I, habla de sus traiciones (ya que traicionó a casi todo el mundo que lo apoyó, excepto a Franco, a quien fue fiel en la vida y en la muerte) primero a su padre, luego a sus mentores, uno a uno, y, finalmente, al propio Suárez, y no se corta un pelo en señalarlo como pieza clave del golpe y su principal beneficiario, tanto del mismo como de las consecuencias de su fracaso, ya que se consagró como salvador.
En todos los sentidos, una lectura indispensable para conocer nuestra Historia reciente.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Mouseland


Me ha llegado por correo esta fábula que dice mucho del sistema electoral occidental.

Ahora que el PP está lanzando una ofensiva en toda regla contra la democracia atacando sin el menor rubor las leyes electorales, viene bien recordar estas sencillas lecciones.

Que aproveche.

sábado, 26 de noviembre de 2011

AMAIUR y la hipocresía del PP y el PSOE

Se rasgaban las vestiduras en las sedes del PSOE y el PP la noche del 20N cuando se publicaron los resultados electorales definitivos y se confirmó que la coalición de la izquierda independentista vasca, AMAIUR, había obtenido nada menos que siete escaños en el Congreso de los Diputados y cuatro actas en el Senado.
Sin embargo, todos cerraron el pico en cuanto a la Ley Electoral: porque si es injusto que AMAIUR estçe sobrerrepresentada, tienen la solución al alcance de la mano, se reforma la Ley Electoral en un sentido proporcional, más democrático, y santaspascuas.
Pero (¡sorpresa!) se callaron como tumbas: porque tanto PP como PSOE saben que son ellos los principales beneficiarios de esta injusticia, y prefieren ver sentados en el Congreso a siete personas que algunos dirigentes de PP y PSOE califican por lo bajini como proetarras, antes que perder un solo escaño.
Es lo que se llama venderse por un plato de lentejas.
Fuente del gráfico:  http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/

viernes, 20 de mayo de 2011

Podrán cortar las flores, pero no podrán parar la Primavera

Me despierto hoy con el estupor de escuchar en la radio que se han prohibido las manifestaciones y concentraciones del movimiento "Democracia Real YA".
Todo el mundo sospechaba que nuestra democracia estaba limitada por los poderes económicos y por grupos de presión que nada tenían que ver con los intereses generales, pero comprobar cómo la Junta Electoral Central se ha plegado a los poderosos prohibiendo el derecho a clamar por cosas justas, razonables y evidentes, es algo que descorazona.
Tertulianos de radio, editoriales de periódicos, primeras planas de televisiones y cúpulas de los partidos dinásticos (PP y PSOE) se han venido quejando de que una manifestación así era intolerable en plena jornada de reflexión.
¿Y por qué les parece mal? Está más que claro. Porque si la sociedad española empezara a reflexionar, otro gallo cantaría.
Como se solía decir en Mayo del 68, podrán cortar las flores, pero no podrán detener la Primavera.

martes, 17 de mayo de 2011

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros

El pasado domingo, miles de personas, sobre todo jóvenes, se manifestaban en toda España y Portugal en contra de los culpables de la crisis. Este es un matiz importante: no se manifestaban contra la crisis, sino contra los culpables de la crisis.
La manifestación ha sido un hito importante en la historia de nuestro país, porque, por primera vez también, y a pesar del boicot mediático, ha sido un éxito de participación aunque no estaba convocada por ningún partido ni sindicato, sino sólo por el Pueblo, por la gente de a pie.
La convocatoria de la plataforma ciudadana "Democracia real ya" se hacía contra esos ladrones de guante blanco que después de esquilmar a media Europa nos piden, encima, sacrificios a los trabajadores, y, con un cinismo absoluto, nos dicen que no es posible seguir manteniendo el sistema de pensiones si nos jubilamos a los 65 años o si el Estado concede ayudas a los parados. Sin embargo, se callan la boca cuando las subvenciones llueven a mares sobre las empresas (las mismas que cantan tonadillas neoliberales cuando se trata de la negociación colectiva) o cuando el Estado inyecta millonadas en el sistema bancario (los mismos que pagan sueldos de escándalo a sus directivos).
Con las primeras canas se va perdiendo la rebeldía y nos vamos enfriando poco a poco en un pesimismo paralizante, pero cosas como la convocatoria de "Democracia Real Ya" te devuelven las ganas de seguir reivindicando lo que es justo: el control de la ciudadanía sobre el sistema económico (en contraposición al control de los mercados), la vuelta de la dignidad y la participación a la vida pública (en contraposición a los profesionales de la política) y un sistema electoral donde el voto de cualquier persona valga lo mismo, ya viva en Madrid o en Alameda de la Sagra, o vote a un partido grande o uno pequeño (en contraposición al sistema electoral actual que prima las circunscripciones menos urbanas y perpetúa un bipartidismo artificial y tramposo).
Lo que está en juego es la Democracia. Y en este aspecto no hay medias tintas.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El voto inútil en Castilla - La Mancha

Como es de sobra conocido, la Ley Electoral de Castilla-La Mancha es una de las más injustas del Estado en muchos sentidos, ya que está diseñada de tal manera que se perpetúe el bipartidismo PP-PSOE, excluyendo a terceras fuerzas políticas. Por ejemplo, mientras a PP y PSOE le sale el escaño por unos 20000 votos, Izquierda Unida, con casi el doble de esa cifra, no tiene representación.
Además, se elige un número muy reducido de escaños y la proporción entre entre escaños y población es muy desigual según las provincias (por ejemplo, Cuenca cuenta con 8 escaños mientras que Albacete, con casi el doble de población, cuenta con 10, y Toledo, con casi el triple, elige 12).
La democracia, por tanto, se encuentra en entredicho (ya que no se cumple, ni de lejos, la máxima de una persona, un voto) en esta región. Pero la cosa no para ahí. Una de las secuelas del bipartidismo es la sempiterna llamada al voto útil (entendido, según el PSOE, como la transfusión de voto desde IU al PSOE para que no gane el PP) que además de ser profundamente antidemocrática (suponer que hay votos útiles implica que existen votos inútiles) ésta es la gran mentira del sistema, porque cuatro de las cinco provincias eligen un número de escaños par, por lo que la diferencia de votos para que uno de los partidos dinásticos (PP o PSOE) saque más diputados que el otro en estas provincias es enorme (del orden de 15 a 20 puntos porcentuales), de manera que:
  • En el caso de que PP y PSOE se hallen igualados en intención de voto, la llamada al voto útil no tiene sentido porque no sería capaz de cambiar la proporción de diputados.
  • En el caso de que uno de los dos partidos dinásticos (PP o PSOE) le sacara al otro una distancia suficiente como para sacar en estas provincias dos diputados de diferencia, el resultado sería tan abismal (una amplia mayoría absoluta) que el voto útil no tendría sentido, ya que no influiría demasiado en los resultados totales autonómicos.
  • En la única provincia donde se elige un número impar de escaños es Ciudad Real, feudo tradicional del PSOE y donde no tiene sentido hablar de voto útil, porque si el PSOE tuviera problemas para ganar al PP en Ciudad Real, esto querría decir que el PP arrasaría con una amplia mayoría absoluta en el conjunto de Castilla-La Mancha.
Entonces, ¿por qué ese empeño de la llamada al voto útil por parte del PSOE y sus medios afines (radios y televisiones públicas y grupos mediáticos como PRISA)? Sólo hay una respuesta: el PSOE pretende la eliminación total de Izquierda Unida con la esperanza torticera de que el voto de IU vaya a parar a su partido. Para ello no han dudado ni un momento en cocinar una Ley Electoral a su medida, a pesar de conocer a ciencia cierta su déficit democrático.
Con esta Ley Electoral es posible, incluso, que un partido como el PP saque menos votos que el PSOE en solitario o que la suma de votos de PSOE+ IU y sin embargo consiga mayoría absoluta, cuando en el caso de tratarse de una Ley Electoral proporcional, los escaños conseguidos por el PP muy difícilmente podrían superar la suma de los escaños de IU+PSOE.
Es decir, falta de altitud de miras por parte del PSOE, o, como se suele decir, pan pa hoy y hambre pa mañana.
Adjunto unas tablas ilustrando con datos la argumentación (pinchando en la tabla se ven los datos de manera más legible).

miércoles, 27 de mayo de 2009

Si yo fuera rico

Si yo fuera rico, estaría encantado con la supresión del Impuesto de Sucesiones que con tanto ahínco han defendido PSOE y PP, ya que así me embolsaría unos cuantos miles de euros de la herencia del abuelo que ya no irán a financiar hospitales ni escuelas sino a ricas estancias en las Seychelles pa' mi cuerpo serrano.
Si fuera un gran accionista de las multinacionales del sector del automóvil, estaría supercontento con las ayudas del Gobierno para dar salida a mi superproducción de coches, ya que si no se pasaran por el arco del triunfo esas milongas del crecimiento sostenible y apostaran por el transporte público o la bicicleta mis beneficios caerían en picado.
Si fuese El Pocero o un director de una gran inmobiliaria, daría palmas con las orejas con el ultimátum que ha supuesto el anuncio de la supresión en 2010 de las desgravaciones por adquisición de vivienda, porque la gente se animaría a comprarme el stock de pisos que me quedan por vender, cosa que no hubiera ocurrido si los gobiernos de turno fomentaran la construcción de vivienda pública que, además, ayudaría a resolver el problema del paro.
Si fuese el dueño de una cadena de colegios privados concertados católicos, por ejemplo los de los Legionarios de Cristo, lloraría de contento al ver cómo el Gobierno (del PSOE o del PP, autonómico o estatal), además de financiar con fondos públicos, regalará a cada hijito o hijita de mis ricas clientas, además, un ordenador portátil.
Si fuese un empresario de cualquier sector, fliparía con las ayudas que las administraciones de todo tipo y todo color (PP o PSOE) me están ofreciendo para financiar mi empresa, contratos con salario mínimo interprofesional incluido.
Si fuese un acomodado ciudadano de clase media alta, miraría con ternura al Gobierno del PSOE, tan comprensivo, que me estaría dando las mismas ayudas a mí, que no lo necesitaría, que a un jornalero de Linares; por ejemplo, los 2500 euros por nacimiento, los 400 del IRPF, etc.
Y si fuese banquero... ¡Bueno...! Si fuese banquero les pondría un altar a los buenos de Pepiño y Zapatero con una foto suya diciendo que la culpa de la crisis es mía mientras me untan de lo lindo.

Pero no soy rico. Ni empresario. Ni banquero. Ni voté sí a la Constitución más neoliberal de todos los tiempos, ni voté a ninguno de los partidos (entre ellos PP y PSOE) que han avalado, defendido y aplicado las políticas neoliberales que nos han endiñado la mayor crisis económica de la Historia y que ahora se echan la culpa unos a otros para escurrir el bulto, con desvergüenza olímpica: porque si quienes han tenido los resortes del poder y quienes han diseñado las políticas económicas no tienen culpa de nada, ¿quienes la tenemos?
¿Los parados?
¿Los trabajadores?
¿Los miles de jóvenes sin un trabajo digno a la vista, acosados por sueldos de miseria y con la perspectiva de un sistema de Educación Superior elitista como el de Bolonia y a quienes creen poder camelar con píldoras poscoitales?

Contra tanta hipocresía, contra tanta desvergüenza, el 7 de junio votaré a la Izquierda en las Elecciones Europeas.
A Izquierda Unida, por supuesto.

viernes, 15 de mayo de 2009

Alfonso Sastre

Mi primer contacto con la obra de Alfonso Sastre fue algo tardío y emocionante.
Hacia 1995 trabajaba como peón de albañil, uno de los tantos que salía a diario, de lunes a viernes, desde los pueblos de La Mancha hacia Madrid. La obra en la que trabajaba por entonces estaba en Vallecas. Recuerdo que, dando un paseo mientras hacía la digestión del bocadillo (en la obra se paraba a la una de la tarde), encontré una librería que me llamó mucho la atención: se trataba de la legendaria Librería Miguel Hernández, un auténtico reducto y nido de rojos hoy (según creo) desaparecida.
No sé a quien le hizo más ilusión: si a mí encontrarme un lugar donde la decoración principal eran reproducciones de carteles antifascistas de la Revolución Española y donde se podían comprar, a precios asequibles, buenos libros que echarse a la boca, o al dueño de la librería viendo a un chaval en mono de trabajo preguntándole por libros de Gabriel Celaya, de Abel Paz o de Ian Gibson. Después de breve conversación y pocas compras, el buen hombre me regaló "El español al alcance de todos", de Alfonso Sastre.
Desde entonces me aficioné a la obra de Sastre. De su estilo me atrajo su dignidad y su forma apasionada, sincera y sin estridencias de denunciar las injusticias. Y, sobre todo, su firmeza, su pacifismo y su compromiso consecuente.
Pese a que no comparta algunas de sus ideas, lo que sí tengo claro es que Alfonso Sastre no es ni un terrorista ni nada que se le parezca. El hecho de que a personas como él no se las deje presentarse a unas elecciones democráticas en un país democrático debería, como mínimo, hacernos reflexionar sobre los derroteros que está tomando nuestro sistema representativo.
La democracia debe dejar campo abierto a cualquier idea, pese a lo incómoda que resulte. Y las leyes no pueden aplicarse "por si acaso", sino persiguiendo delitos firmes. En primer lugar, porque la libertad de expresión debe estar por encima de cualquier supuesto. Y, en segundo lugar, porque estas decisiones no hacen más que enconar y dar alas a aquellos que, precisamente, no creen en ninguna democracia.

sábado, 9 de mayo de 2009

Marx y el retablo de las maravillas

Uno de los mejores cuentos de Cervantes (cuya obra en cuanto a relatos y novela corta tiene tanta calidad como el resto de su producción literaria) es, a mi gusto, El retablo de las maravillas. Su genialidad estriba no tanto en el estilo sino en la capacidad de ironía y de crítica social. Cuando Cervantes lo escribió, la sociedad castellana estaba obsesionada por la pureza de sangre, tanto por cuestiones de prestigio social como por otras más chabacanas (para acceder a cualquier puesto de la administración se debía estar limpio de sangre judía).
En este sentido, El retablo de las maravillas no es tanto una novelita sarcástica como una honda crítica social. El argumento (por si alguien no lo recuerda) es el siguiente:
Unos visitantes llegan a una pequeña población y pregonan que traen con ellos un hermoso retablo, el más hermoso que ojo de cristiano haya visto jamás; un retablo que tiene, además, cualidades maravillosas: sólo lo pueden ver aquellos que posean una sangre limpia de cualquier antepasado judío. Ni que decir tiene que el tal retablo no existía, pero cuando los charlatanes simulaban mostrárselo al público, todas las personas, sin excepción, lanzaban alabanzas y exclamaciones extasiadas ante tanta belleza.
Por supuesto, nadie podía ver absolutamente nada del dichoso retablo, pero todos tenían miedo de que los demás pensaran que se tenía sangre judía y, por tanto, de ser socialmente excluido y repudiado.
La genialidad de Cervantes es tal que de sus obras pueden extraerse conclusiones universales y válidas para cualquier tiempo y lugar:
Del mismo modo que en El retablo de las maravillas, en nuestro sistema cultural, inmerso en una especie de dictadura de lo políticamente correcto, absolutamente todas las personas de orden y de mentalidad abierta y progresista se empeñan en demostrar que el liberalismo (al que eluden llamar por su nombre: capitalismo), con su ficción democrática de visita cada X años a las urnas, es el mejor de los sistemas posibles.
Sin embargo, como ciegos no son, contemplan a diario las evidencias: crisis cíclicas e inevitables (porque forman parte de los mecanismos intrínsecos del sistema liberal) que arrastran consigo a cientos de familias, regiones enormes del planeta condenadas a la hambruna permanente y a epidemias ya olvidadas hace décadas en Occidente (meningitis, tuberculosis, etc.), sistemas de democracia representativa donde partidos con la mitad de votos que otros tienen, sin embargo, triple cantidad de representantes (como es el caso, sin ir más lejos, de Izquierda Unida en España), gobiernos progresistas que defienden la sostenibilidad ecológica mientras subvencionan sin pudor al sector del automóvil, miles de parados haciendo cola mientras los banqueros se llenan los bolsillos con aportaciones del Estado (para no desestabilizar el sistema, por supuesto), etc., etc.
Pese a ello, temerosos de ser acusados de retrógrados marxistas, idealistas utópicos o demagogos sin los pies en la tierra, se niegan a levantar el dedo y, señalando a las entrañas del sistema, digan en voz alta: "el Emperador va desnudo", como en ese otro cuento con moraleja evidente.
Como san Juan, en el Apocalipsis, yo también digo "quien quiera ver, que vea".
Yo soy comunista.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Morir de honestidad

El problema más grave de Izquierda Unida es esa obsesión por cogérnosla con papel de fumar (perdonad lo machista de la expresión). Gastamos nuestras energías en debates estériles que tienen más de bizantinos que de otra cosa, y entre tanto remilgo la gente se desanima y se acaba quedando en casa más pronto que tarde.

El caso más claro fue el de las primarias. ¿A quién se le ocurre meterse en tal berenjenal a unos meses de las elecciones? La imagen de jaula de grillos que dimos fue antológica. Pero si descendemos a pie de calle la cosa no está mejor: la misma persona que ayer te critica por hacer la pinza al PSOE te acusa mañana de seguidismo a Zapatero. Y la mayoría, sin apenas excepción, acaba votando al PSOE.

No creo que en otras organizaciones tengan el mismo afán suicida. No hay más que mirar, por ejemplo, al PSOE: los mismos que ayer entregaron Navarra al PP porque pactar con el PNV un acuerdo de gobierno era anatema, hoy están gritando sus cantos de apareamiento con los otrora soberanistas a los cuatro vientos. Y a todos los votantes del PSOE les parece la octava maravilla política.

No soy partidario de aplicar a rajatabla una línea pragmática que nos convierta en una maquinaria institucional y punto, porque precisamente el mejor activo de Izquierda Unida es su pluralidad. Pero si seguimos matándonos por estupideces, por un corsé purista beato e inquisitorial, acabaremos muriéndonos de asfixia. Eso sí, orgullosos en nuestra tumba de no haber cedido un paso, embalsamados en nuestra propia honestidad.

lunes, 10 de marzo de 2008

¿Democracia? ¿Qué democracia?

PSOE: 1 diputado por cada 65000 votos

PP: 1 diputado por cada 63.000 votos

CiU: 1 diputado por cada 70.000 votos

PNV: 1 diputado por cada 50.500 votos

ERC: 1 diputado por cada 98.700 votos

CC: 1 diputado por cada 81.500 votos

Na-Bai: 1 diputado por cada 62.000 votos

Izquierda Unida: 1 diputado cada medio millón de votos

Hay que preguntarnos:

  • ¿A quién le interesa que fuerzas políticas como Izquierda Unida, con casi un millón de votos, tengan muchos menos diputados que los nacionalistas?

  • ¿Por qué un millón de votos de Izquierda Unida valen 2 escaños mientras que 700.000 de Convergencia i Unió valen 11 escaños, 300.000 votos del PNV valen 6 escaños, 100.000 de los nacionalistas canarios valen 2 escaños, etc.?
  • ¿Por qué los dirigentes del PP y el PSOE hablan tanto de que los nacionalistas tienen demasiada fuerza y por la espalda no les da la gana cambiar una Ley electoral INJUSTA que perjudica a los partidos que se presentan en todo el país, como Izquierda Unida?
  • ¿Es esto Democracia, cuando el voto de IU vale 10 veces menos que uno del PNV u ocho veces menos que del PP o del PSOE?

  • Ahora, que tanto se presume de ampliar derechos, ¿será capaz el PSOE de cambiar esta Ley Electoral tan injusta y hacer que sea verdad lo de “una persona, un voto”, o preferirán apoyarse en los nacionalistas mientras clavan la puñalada en la espalda a la gente de izquierdas que les apoyó?

miércoles, 5 de marzo de 2008

Si hay un solo voto inútil, la Democracia es inútil

Si en un sistema político cuyo pilar fundamental es el sufragio universal se puede llegar a decir que hay votos útiles y votos inútiles es que la Democracia es también inútil.
Si mi voto, un voto consciente, un voto reflexivo, un voto democrático, es inútil, entonces es que el sistema en el que vivo no puede llamarse democrático. De nada sirvieron entonces los esfuerzos de tantas y tantas personas a través de las décadas, los años de cárcel, de represión o de lucha contra la Dictadura.
No pienso resignarme. Tengo dignidad. Voy a votar IU.

sábado, 23 de febrero de 2008

Radio Nacional de España. La pública. La suya.

Uno de los lemas más manidos de Juan Ramón Lucas, conductor del programa matinal de RNE “En días como hoy” es el del título del post: “Radio Nacional de España. La pública. La suya.

A pesar del inefable grupito de tertulianos y de las opiniones pro-PSOE cada vez peor disimuladas por su director, en dicho programa se alardea de neutralidad y de “no opinar”, y para demostrarlo ponen a disposición del ciudadano un teléfono, 900 137 137 (gratuito), en el que se puede dar la opinión y hasta intervenir.

Hace unos días (¡ay, mísero de mí, ay, infelice!) se me ocurrió llamar, quejándome de que ya que la Constitución promueve explícitamente el pluralismo político, un debate a dos me parecía no sólo un atropello a los partidos distintos al PP-PSOE, sino que iba en contra del espíritu y la letra constitucional. La señorita, muy amable, tomó nota y me pidió el teléfono para llamarme cuando me tocara intervenir en directo, pero en el programa no se hizo referencia al tema. Al día siguiente, llamé para decir que si Izquierda Unida tenía un 5% de votos, grosso modo, le correspondía un 5% del hemiciclo, es decir, 17 ó 18 de 350 diputados, y que como sólo teníamos 5 me parecía que es como para perder la fe en la democracia. De nuevo amabilidad, pero, en el programita, ni mú.

El caso es que me lo he tomado como experimento sociológico: llamo a diario (¡palabra!) desde el curro y les expongo mi queja (sobre todo lo del atraco electoral), con idénticos resultados: escucho la radio, habla gente de todo el Estado de cualquier tema y de lo mío cero patatero (como diría nuestro políglota ex-presidente Ansar). Os animo a llamar y a experimentar en carne propia el ninguneo.

Al menos, ya entiendo el verdadero sentido del lema del programa: Radio Nacional de España. La pública. La suya (la del PSOE).