Érase una vez un
señor tan
retorcido y resentido y que
odiaba tanto a la Humanidad, que se le ocurrió predicar una
religión basada en el
sufrimiento, en la que todo lo que hacía
felices a los seres humanos era
pecado y todo lo que les hacía
sufrir se consideraba un
instrumento para la salvación (que consistía en una vida sin ningún
sufrimiento después de
morirte).
-"
¡Qué idiotez!"- diréis-,"¿qué clase de
lelo abrazaría esa religión tan
absurda?" Bueno, recordad que
esto es un cuento que no tiene nada que ver con la realidad. Prosigamos:
En el colmo de la
irracionalidad, se le ocurrió
prohibir alguna cosa que todo el mundo necesitara para vivir y que a todo el mundo le resultara realmente
placentera. Al principio pensó en prohibir
el canto, pero se dio cuenta de que podría usarlo para sus ceremonias. Después pensó en prohibir
la comida, pero sus acólitos y adoradores morirían, así que llegó a la conclusión de que sólo proscribiría
ciertos alimentos o en ciertas fechas
sagradas (¿hay algo más
irracional que una cosa esté prohibida o permitida
según el día?). Así que pensó en
el sexo. Y dicho y hecho. Empezó a predicar que
el sexo era malo.
Y,
(¡lo que son las cosas!), la gente empezó a tragárselo todo y a pensar que
masturbarse o darse un
revolcón era
pecado.
-"¡
Venga ya!", estáis pensando. "
Nadie pensaría de manera autónoma que el sexo es negativo. Además, una sociedad así acabaría neurótica, con un sentimiento de culpa institucionalizado y mal canalizado que acabaría con la mitad de la población dependiente de los barbitúricos". Recordad que es una
ficción.
Incluso los
chamanes de esa religión guardaban el
celibato de por vida y predicaban desde los templos las virtudes de la
castidad, aunque permitían el
sexo sólo en los casos en los que se hacía para
procrear.
Ahora viene el
experimento antropológico: una vez discutía con un compa del trabajo sobre la
creatividad y la
versatilidad de las
sociedades humanas, y me decía que prácticamente se habían experimentado en el planeta todas las formas de
sociedad, de
gobierno o de
religión imaginables, por
enrevesadas e
imposibles que parezcan.
Así que por eso os he puesto este ejemplo de
irracionalidad extrema, a ver si alguien es capaz de demostrarme que
alguna vez ha existido,
ni por asomo, una
religión en el planeta
parecida a ésta.