miércoles 11 de noviembre de 2009

Viva Seseña

Entre tanto ruido mediático de corruptelas varias, resulta que al único alcalde (y corporación municipal) del país que ha tenido el arrojo y el coraje de enfrentarse a un coloso del ladrillo le han premiado con una condena por injurias.
Me refiero a Manuel Fuentes y al resto de la corporación municipal de Seseña, condenados por injurias al Pocero.
Igualito igualito que lo que vemos a diario en la lelovisión.
¿Alguien dijo Democracia?

domingo 1 de noviembre de 2009

Sexo cuando me apetece. Embarazo cuando lo decido.

Alguien dijo aquello de tristes tiempos cuando debemos alzar la voz para defender lo evidente. Sin embargo, entre tanto revuelo de sotanas, se hace necesario recordar al integrismo nacional-católico ciertas verdades:
  • Al contrario de como nos lo presentan los parabolanos del siglo XXI, abortar es siempre un trauma para la mujer que lo sufre: ninguna mujer abortaría por gusto o por placer, del mismo modo que nadie se sometería con placer a la amputación de un pie.
  •  El aborto se evitaría con una buena educación sexual en las escuelas donde se explicara, sobre todo a las chicas, los beneficios del uso de métodos anticonceptivos sin ningún subterfugio moral.
  • Resulta ridículo que hablen de la defensa de la familia aquellos y aquellas que han decidido aislarse del mundo mediante el celibato y han renunciado, de hecho, a formar una familia.
  • Hay muchos tipos de familia (y no me refiero a las monoparentales o a aquellas donde dos personas que se aman -hombres o mujeres ambos-educan con dignidad a sus hijos e hijas): también existen aquellas que desean planificar el número de hijos que quieren tener, no sólo existe el modelo Opus Dei del quesealoqueDiosquiera.
  • De la misma manera que una almendra no es un almendro, ni un huevo fecundado es una gallina, un feto no es una persona. Tampoco lo es un espermatozoide, ni un óvulo. Es antediluviano afirmar como se afirma que un óvulo fecundado de, por ejemplo, cuatro semanas es un ser humano: cuando los grupos integristas católicos nos muestran fetos de ocho meses en sus planfletos incendiarios diciendo que es eso lo que el médico extirpa del útero de la mujer que sufre un aborto no hacen más que ofender la inteligencia de quienes los leen. Otra cosa es el sentido común: a pocas (poquísimas) mujeres se les ocurriría abortar con un feto de, por ejemplo, seis meses en sus entrañas (por eso, precisamente, es lógica una Ley de Plazos).
Detrás de todas las argumentaciones de los llamados "antiabortistas" se esconden causas mucho más profundas que las que nos quieren demostrar: se trata, en definitiva, de la imposición de un modelo ideológico que incluye una idea del pecado donde el placer es negativo, una santificación del sufrimiento y una estructura social patrialcal que se basa en el sometimiento de la mujer al hombre. Porque lo que no quieren admitir es que los métodos anticonceptivos, el aborto entre ellos, han sido la herramienta fundamental de la emancipación (aún parcial hoy día) de la mujer, porque en la práctica es siempre la mujer quien se hace cargo de los hijos a cambio de sacrificar su vida social, laboral, profesional o intelectual.
Una mujer que planifica sus embarazos es una mujer más libre y un peligro para las concepciones primarias de los integrismos religiosos. Por eso tanto hincapié de las distintas religiones que glorifican el martirio y el sufrimiento (como la católica o el Islam) en intentar prohibir el aborto, el divorcio o cualquier otra cosa que socave la base del sistema por ellos establecido.
Y, por último, recordar una cosa a estos nuevos parabolanos: el sexo no sólo no es vicio o algo pecaminoso sino que es bueno y sano. Pero no sólo eso: el sexo es deseable y recomendable. Hace unas semanas escuché por la radio a un pobre hombre diciendo que el sexo era malo porque hay pederastas o violadores, argumentando que es a eso a lo que conduce el vicio: lo que decía este hombre es el equivalente a decir que comer es malo porque existen bulímicos o porque hay gente que le gusta tragar trocitos de vidrio.
Precisamente si nos dejáramos de milongas decomonónicas y se retozara más acabaríamos con tanta actitud hipócrita de aquellos que por la mañana despotrican contra la inmoralidad mientras por la noche acuden al prostíbulo o de aquellos que le dicen al oído a su discípulo: "de esto no se tiene que enterar tu padre".
Que ya huele.

martes 13 de octubre de 2009

No, no todos son iguales

Desde mucho antes del celebrado referéndum que aprobó la Constitución de 1978 la derecha sociológica ha venido minando la opinión pública con aquello de “todos son iguales”. Poco a poco el mensaje ha ido calando hasta tal punto que se ha conseguido el objetivo perseguido: una pseudodemocracia canovista con dos partidos dinásticos que se reparten el poder y que cada cuatro u ocho años se turnan de manera pacífica para lavar las vergüenzas del régimen y, de una manera gatopardiana, cambiarlo todo para que todo siga igual.
De este modo, la corrupción generada en el seno de partidos políticos y administraciones públicas se va minimizando con dicho “todos son iguales”, se mete en el mismo saco a todos “los políticos” (que han pasado a ser profesionales) y se asume dicha podredumbre como un mal menor de la democracia. Cada partido del Turno agita como un espantajo las miserias del otro (ya sean Gurtel, Filesa, GAL o vayustéasaber) con fines electoralistas y se olvidan para siempre bajo la alfombra del parlamentarismo hasta volver a sacarlos a colación en la siguiente cita electoral.
Por eso sorprende cuando alguien, desde dentro de los poderes públicos, se atreve a sublevarse contra este orden de cosas, cuando algún parlamentario, concejal o alcalde pega el puñetazo en la mesa y se atreve a enfrentarse a la corrupción de manera frontal. Y lo que ocurre en estos contados casos también es, a su modo, sorprendente: que los partidos del Turno y los engranajes del sistema hacen causa común, minimizando, zancadilleando, ocultando y dinamitando la labor de estos últimos mohicanos de la democracia.
Esto es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el alcalde (comunista) de Puerto Real, al denunciar las irregularidades del mismísimo Rey de España, o de Manuel Fuentes, el alcalde (comunista) de Seseña, enfrentado a la especulación urbanística de el Pocero (la quintaesencia de la España quevediana). Fuentes, con la única ayuda de la ética y con la oposición (por acción u omisión) de medios de comunicación y poderes públicos, se arriesga incluso a la cárcel precisamente por su valentía al denunciar el ladrillazo, y el próximo 14 de octubre, en Toledo, comparecerá como acusado en un juicio por calumnias contra el Pocero.
No, no todos son iguales.
Éstos no tienen amigos influyentes en los partidos del Turno, como, digamos, Bono o Zaplana.
Y son comunistas. Comunistas.

lunes 5 de octubre de 2009

Devenir perra, de Itziar Ziga

Hace unos días llegó a mis manos un libro atípico. Se trataba de “Devenir perra”, de Itziar Ziga, un alegato feminista, pero con un enfoque totalmente distinto a todo lo que en nuestra sociedad impoluta y políticamente correcta se considera aceptado.
Itziar Ziga no oculta su intencionalidad tendenciosa en ningún momento, sino que se ratifica en ella y nos advierte antes de que nos enfrentemos a la lectura de su ensayo: “soy radical. Radical se dice de quien busca la raíz de las cosas. Así que no ser radical es ser, como poco, superficial y, en realidad, estúpida. A pesar de lo que digan los telediarios”. Y remata en su introducción: “Soy una zorra vasca feminista radical malhablada panfletaria. Antes de que lo escupa nadie, ya lo he dicho yo.”
Ziga forma parte de uno de los subproductos de la era posfeminista, de los grupos de mujeres urbanitas, desclasadas y sin tabúes que ella misma denomina “las perras”, mujeres que explotan hasta el esperpento la hiperfeminidad, el pantojismo, como una especie de bofetada al mundo clasista y patriarcal.
Itziar Ziga, a través de su vivencia personal, nos introduce en el mundo de las perras al tiempo que no deja títere con cabeza, sin ningún tipo de compasión ni hacia sus correligionarias feministas. Reivindica, entre otras muchas cosas, el hedonismo de todoacién como respuesta al capitalismo clasista y elitista; la promiscuidad sexual sin barreras de género como manera de combate directo al patriarcado; y la respuesta automática, e incluso violenta, ante cualquier agresión. Enfundada en su ropa de puta, con su boa de plumas y sus tacones imposibles, recoge en un movimiento parabólico toda la basura sexual, estética, clasista y machista del sistema liberal y, como una especie de honda, lo vomita multiplicado por cien a las entrañas del sistema.
Yo, que también me considero, en cierto sentido, radical, me siento un auténtico mojigato encogido ante la frescura sin pudor y sin máscaras de Ziga. Porque, de alguna manera, siento, mientras leo su librito, todos los condicionamientos absurdos, clasistas, machistas, católicos, tradicionalistas y estúpidos que forman parte de mi personalidad y que, aunque me avergüenzo de ellos, ni quiero ni soy capaz de romper, ni de liberarme de ellos.
Es cierto, por otra parte, que algunas de las tesis que expone Itziar Ziga son difíciles de asumir (e incluso inasumibles en absoluto): por ejemplo, hace un alegato en favor de la prostitución (la quintaesencia del machismo) con argumentos, en mi opinión, peregrinos a todas luces. Sin embargo, “Devenir perra” nos ofrece un nuevo ángulo, un nuevo punto de vista fresco y novedoso, un posicionamiento que, como mínimo, no nos dejará fríos.
Una lectura absolutamente recomendable.

lunes 24 de agosto de 2009

Globos sonda

Esta última semana el inefable Pepiño Blanco nos ha obsequiado con el lanzamiento de un globo sonda sobre una hipotética reforma fiscal.
Donde dijo "digo" dice "Diego" y, ahora, después de haber dado marcha atrás en la propuesta que Izquierda Unida llevó al Congreso de los Diputados, cuando se pedía que las grandes fortunas y los más ricos pagaran más impuestos, parece que se lo están pensando y repensando y, quizás, sean razonables y apliquen una medida de cajón en tiempos de crisis, desandando el camino derechizante emprendido por el PSOE y que culminó con la eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio.

Ojalá.

miércoles 24 de junio de 2009

Es lo que parece

El propio portavoz del PSOE, José Antonio Alonso, explicó la negativa de su partido a la propuesta de Izquierda Unida de subir los impuestos a los más ricos diciendo que no pueden caer en la incoherencia.
No fue un desliz.
Ya no hay medias tintas. En cuestiones de economía, el PSOE se ha decantado definitivamente por la senda de la derecha.
Pero, no se preocupen. Ya se encargarán los gigantes de la (des)información de contrarrestar el impacto mediático de esta estocada a los más desfavorecidos con algún asuntillo más importante (por ejemplo, la victoria de la gloriosa selección española).
A por ellos, oooooééééééé!!!!!

miércoles 17 de junio de 2009

La Ciencia vs. la Conferencia Episcopal

Cuando los astrónomos de la Edad Moderna empezaron a tener datos objetivos y fiables sobre la posición, velocidad y trayectoria de los astros, se sorprendieron de lo aparentemente complicado de sus órbitas, que parecían describir trayectorias helicoidales hipercomplicadas si se tenía en cuenta que todos debían girar alrededor de la Tierra y que, por tratarse de cuerpos de las esferas superiores, sus órbitas debían basarse en el círculo. De este modo, construyeron artificiosos modelos matemáticos en los que La Tierra ocupaba el centro y los demás astros giraban en engranajes a modo de ruedas dentadas que se insertaban unas en otras y que a duras penas lograban explicar las órbitas aparentes.

La solución, como sabemos, la dio Galileo: si abandonamos la premisa de que la Tierra es el centro del Universo resulta que todo cuadra, todo se simplifica y resulta que un engranaje artificioso y complicado da lugar a un modelo sencillo, claro y evidente. Por último, basándose en las notas de Tycho Brahe, Kepler dio la punzada de oro al abandonar los restos de prejuicio platónico y admitir que los planetas no sólo giraban alrededor del Sol, sino que, además, las órbitas que describían no eran circulares (perfectas) sino elípticas.

En muchas ocasiones a lo largo de la Historia, el impulso a la ciencia vino asociado casi siempre al abandono de los prejuicios religiosos (que es un eufemismo de superstición). La importancia de los descubrimientos de Servet, Galileo o Kepler no lo fue tanto por lo sesudo de sus investigaciones como por la audacia de abandonar creencias estúpidas basadas en supersticiones religiosas.

Al hilo de lo anterior, nos complicamos la existencia, en el campo de la política educativa, intentando conciliar los intereses de la religión y del resto de materias en complicados equilibrios inestables cuando la solución lógica, razonable y definitiva es única y evidente: la religión debe salir de la Escuela.

Mientras esto no suceda, no podemos rasgarnos las vestiduras cada vez que alguien se atreva a decir desde la pizarra que un gay es un desviado, que hacer el amor es reprobable o que un óvulo fecundado de dos semanas es un ser humano y quien lo elimina es un asesino.

De aquellos polvos, estos lodos.