martes, 30 de agosto de 2016

Yo sí quiero votar más veces

http://www.eldiario.es/vinetas/Votar-cosas-raras_10_274822516.html


Yo sí quiero votar otra vez. Y no solo esta vez. Quisiera votar cada mes, cada semana. Pero, ¡un momento!; antes de que me lluevan hostias histéricas de la ciudadanía permítanme que me explique.

Desde que se celebraron las últimas elecciones generales y se vio que ningún partido podía formar gobierno en solitario se viene repitiendo como si fuera el padrenuestro que la gente está cansada de votar y que sería terrible que se llegara a unas terceras elecciones. En los bares la gente despotrica, tira pullas y jura y perjura que no votará más.

http://madrid.democraciarealya.es/Sin embargo, también desde hace unos años a esta parte desde amplios sectores de esta misma ciudadanía hemos estado reivindicando una democracia más directa, sin intermediarios, sin manejos de los políticos. Y esto, mal que nos pese, solo se consigue con mayor implicación política, con participación en asambleas, y con el ejercicio directo del voto en comicios y referendos. La democracia directa implica participación directa.

Aquí viene la contradicción: la ciudadanía está harta de los tejemanejes de los políticos, pero los políticos nos están bombardeando constantemente con que votar es una hartura.
Blanco y en botella. Lo que más les gustaría a nuestros políticos de turno es precisamente que la gente se quedara en casita y que les dejaran a ellos hacer lo que se les antoje. No se cansan de repetirlo para que nos quedemos de brazos cruzados mientras hacen y deshacen sin que metamos nuestras narices en sus asuntos. Ya no se trata de que encima nos quieran imponer otra vez al presidente de uno de los partidos más corruptos de la Historia reciente, es que nos quieren hacer creer que eso de votar es una pérdida de tiempo...
http://webalia.com/humor-grafico/rajoy-anunciando-el-portatil-de-barcenas/gmx-niv82-con4968079.htm¿Cómo es eso de que es un engorro votar? ¿Tanto cuesta coger una papeleta y depositarla en una urna en el cole del barrio? ¡Amos, anda! Ni que tuviésemos que traspasar la frontera cada vez que votamos. Igual de lejos que el súper o que el bar. Si tuviésemos dignidad, cada vez que un politiquillo hablase del hartazgo de la ciudadanía por votar en unas terceras elecciones nos tendría que dar dolor de muelas y pensar en el anuncio de Mediamarkt.

Porque va a ser eso, que piensan que somos gilipollas. No faltaría más, primo, que llegara el día de las elecciones y ganara el PP por mayoría absoluta porque la mitad de la población se ha tragado el anzuelo y se ha quedado sin votar, tan contenta, en casita, viendo el fútbol. Y tener que soportar a Rajoy diciendo que eso es lo que ha decidido la ciudadanía. Si es queeeee...

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sábado, 21 de mayo de 2016

Ven a la Educación Pública

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Uno de los mayores triunfos del liberalismo económico en Europa ha sido hacer creer a la población que la competencia es siempre buena y, acto seguido, hacer las trampas necesarias para que la empresa pública no pueda competir de ningún modo con la privada.
Precisamente estos días se están llevando a cabo por todo el país campañas de promoción de los centros educativos, sobre todo aquellos que imparten enseñanza secundaria postobligatoria (Bachillerato y Ciclos Formativos Profesionales), para atraer matriculación. Sin embargo, la Ley prohíbe tajantemente que los centros públicos gasten ni un euro en promoción, de manera que solo los centros privados pueden publicitar sus estudios.
Llegamos a una paradoja sangrante: los centros públicos van perdiendo cada vez más alumnado, que van atrayendo los centros privados. Pero estos centros suelen ser muchas veces centros concertados, es decir, gestionados por empresas privadas, pero financiados con fondos públicos. Es decir, el negocio redondo: la libertad total del empresario y la subvención total de las instituciones.
Mientras tanto, la educación pública sobrevive con más corazón que recursos, haciendo encaje de bolillos con presupuestos que a veces solo dan para calefacción, luz y fotocopias, y a pesar de ello siguen ofertando estudios inclusivos, de amplia oferta y de calidad, y ganando premios, colaborando con la cultura, promoviendo iniciativas solidarias e integrando programas Erasmus, y etc., etc.
Es necesario, por ello, usar los únicos recursos que nos dejan para promocionar la Educación Pública: el boca a boca, las redes sociales, el tú a tú.
Ni un duro para la empresa privada: ven a la Educación Pública.