jueves 12 de enero de 2012

¡Más recortes, más austeridad, más sacrificio!

En el Reino de Cretinia se levantaba un muro enorme que no dejaba ver el sol, así que los cretinios, todos a una, decidieron echar abajo el muro, a cabezazos.
Sin embargo, por más que los sufridos ciudadanos se esforzaban, se achichonaban y se descalabraban con mucho brío, el muro se empeñaba en erigirse altivo como si nada.
Sesudos sabios de todo el reino se reunieron en largos y concurridos cónclaves para descubrir qué se estaba haciéndo mal, por qué el muro se resistía una y otra vez a tal sarta de cabezazos.
Hasta que, por fin, llegó la solución: los cabezazos no tenían la potencia suficiente. A partir de ahora, tendrían que golpear con sus cabezas mucho más fuerte.