Los periódicos se llenaron de esquelas laudatorias, de necrológicas que parecían loas más que otra cosa. ¡Ese gran hombre, ese gran filántropo a la cabeza de la fundación Ramón Areces, esas becas fullbright con las que regalaba a lo más florido de la juventud emprededora..! Y, como corresponde a todo buen finado, ni una sola crítica.
Cuadro comparativo de los homínidos
Hace 1 año